El día que me convertí en fotógrafo de prensa

Publicado:junio 18, 2020
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Por Sergio Castillo Palacios
Historias de un Periodista

Hace unos días publiqué en mi perfil de Facebook unas fotografías que tomé cuando fui a dar cobertura de la manifestación que hicieron los abogados de Ensenada, a las afueras de la sede de los juzgados civiles que han sido cerrados durante la pandemia generada por el Coronavirus.

Mi amigo y mentor en el periodismo, periodista Luis Castillo, puso el siguiente comentario “Cuenta tus anécdotas como fotógrafo… están muy buenas…”.

Siempre que veo o se algo de don Luis me acuerdo de muchas cosas, la mayoría me sacan una sonrisa como en esta ocasión.

Yo entré a trabajar al periódico El Vigía gracias a Luis Castillo, en abril de 2005, de asesor de publicidad, sin sueldo, ganando por comisiones, generadas por las ventas de publicidad, por gracia de Dios me estaba yendo bastante bien.

Justo un año después, a finales de mayo pero de 2006- cuando mejor me iba- a mi gerenta de publicidad la ascienden de puesto y llegó al área de ventas otra gerenta a la que no le caí nada bien.

En esos días estaban a punto de correrme, ya no me sentía a gusto como vendedor, porque la nueva jefa había despedido al menos a 3 de mis compañeros y el que seguía era yo.

Una tarde me encontré a don Luis Castillo en el comedor que se ubicaba en la planta baja, cerca del área de la rotativa.

¿Cómo te está yendo? Me preguntó.

Mal, le respondí.

Me van a correr, afirmé.

Lo noté preocupado, aunque dentro de las cosas que él me platicó, me hizo el comentario que andaba buscando a un fotógrafo, porque uno de los que tenía le acababa de renunciar debido a que lo habían invitado a trabajar en otra parte.

Nos despedimos, me retiré a mi casa porque ya estaba anocheciendo.

En el trayecto iba entre preocupado y triste, porque sabía que tenía los días contados en el periódico.

Me fui a dormir preocupado, pero esa noche Dios me iluminó. Casi a la media noche me dije a mi mismo que yo podría ser el nuevo fotógrafo.

Al otro día ya por la tarde aproveché un espacio para comentarle que me interesaba ser el fotógrafo que andaban buscando. De primera intención se mostró incrédulo y me hizo ver que la cosa no estaba fácil.

Me dijo que había que saberle a la cámara, que el sueldo era bajísimo comparado con lo que yo ganaba en el área de publicidad.

Nunca me dijo no, pero en ese momento noté que prácticamente era nula la posibilidad.

Pasaron los días y ya descartada la posibilidad ante la ausencia y la falta de acercamiento de parte de don Luis, mis días estaban contados como publicista del periódico, porque el ambiente era hostil y mi paciencia estaba llegando al límite.

En ese momento tenía menos de un año de haber egresado de la Licenciatura en Derecho, por lo que dije: “pues a dedicarme a la abogacía”.

Me encontraba en el cubículo de los publicistas, tristeando y pensando, cuando veo a don Luis acercarse a mí. ¿Todavía te interesa ser fotógrafo?. Sí, le respondí entusiasmado.

Entras mañana 1 de junio de 2006 a las 7 de la mañana, irás a cubrir un evento del Presidente de la República, Vicente Fox. Y así fue, pero esa es otra historia.

*El autor es Periodista

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